segunda-feira, setembro 24, 2007

Estrategia contra la blasfemia


"Profanación del Santísimo Sacramento en Fuensalida (Toledo). Exposiciones blasfemas en Madrid, Castellón e Ibiza -éste último caso en un templo desconsagrado, propiedad de la Iglesia- usufructuado por el Ayuntamiento. O sea, para fastidiar. Ningún político, ni socialista ni popular, ha elevado la voz contra ninguno de estos desafueros, salvo la alcaldesa de Ibiza, pero para renegar de la infame censura artística que algunos pretenden. (¿Cómo van a hacerlo los del PP, si la exposición de Madrid ha sido acogida en un centro municipal de Cultura, del alcalde pepero Ruiz-Gallardón?). Precisamente, mientras el mismo alcalde, junto al socialista Felipe González, participaba en un acto de homenaje a ese gran tolerante que fue Jesús Polanco, la televisión de la Cuatro, se anuncia por todo Madrid con una vulgar parodia de la Última Cena, con el salutífero objetivo de promocionar la última estupidez telebasuril del grupo Polanco.
En el entretanto, al otro lado del Atlántico, la histórica catedral de Buenos Aires volvía a ser atacada con panfletos insultantes por gentes tan tolerantes como los gays y las feministas, mientras los medios informativos ocultaban “piadosamente” la escena.
Parece claro: la última batalla por los derechos, la libertad y la dignidad del hombre no será ni la vida, cimiento de otros muchos derechos, ni la familia, el refugio contra la opresión modernista, ni la educación, que no deja de ser una consecuencia del derecho de familia. No, la gran batalla que se avecina será la de la libertad religiosa. El Enemigo no va ahora a por la Iglesia, va a por Dios, por lo que orienta sus baterías contra la forma consagrada, contra la Eucaristía.
Con total impunidad, porque el blasfemo sabe que el cristiano no puede responder a la injuria con la injuria ni a la violencia con violencia. Por eso la blasfemia es tan cobarde. Pero provoca un dolor intenso y no conlleva riesgo alguno. Por eso, los corazones audaces, creyentes o no, desprecian la blasfemia, como lamentable práctica de progres sin agallas.
En España, el obispo Cañizares habla, directamente, de un intento de “eliminar” a la Iglesia. Un hombre pequeño puede precisar a un hombre grande, así que permítame mi admirado prelado matizar: no creo que el objetivo actual sea eliminar a la Iglesia sino a Dios: no es anticlericalismo, es pura Cristofobia. Por eso, los ataques más canallas se centran en la Eucaristía.
Y resultaría cómico, si no fuera trágico, porque, si resulta imposible eliminar a la Iglesia, a Dios no digamos.
En el entretanto, parafraseando al fervoroso Felipe González cuando afirmaba aquello de “¿Crisis en Europa? Más Europa”, la respuesta a la blasfemia es: “¿Ataques a la Eucaristía? Más amor a la Eucaristía, más sacar al Santísimo del Sagrario y exponerlo en la Custodia, más confesores a todas horas, más misas a todas horas, aunque los curas tengan que oficiar muchas veces al día”.
Por cierto, la iglesia madrileña de San Pascual Bailón se quedó pequeña para recibir a los fieles que siguieron el llamamiento de este monasterio de clarisas, ubicadas al lado de La Cibeles en Madrid, sobre una Noche en Blanco de adoración al Santísimo, el pasado sábado 22. Toda una alternativa a la Noche en Blanco del alcalde Gallardón, el que financia exposiciones blasfemas."

Eulogio López

(El artículo original se puede encontrar aquí)

(RCS)

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